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La increíble granja donde con acupuntura, masajes y música relajante tratan de curar a los perros y gatos

Por 16 marzo, 2021 Sin Comentarios

Compartimos la entrevista que nos realizaron para el diario Clarin 

La increíble granja donde con acupuntura, masajes y música relajante tratan de curar a los perros y gatos

Una ONG ayuda a recuperarse a los animales que rescatan de la calle con nuevas técnicas. Están en una casaquinta de Moreno donde conviven 104 perros, 35 gatos, 2 caballos, 3 chanchas, 17 gallinas, 2 palomas, 2 conejos y una tortuga.

Música relajante y alfombras listas. A Pecu le toca su sesión de masajes, elongación, acupuntura y ultrasonido, porque es un perro viejito lisiado y en la Asociación Protectora de Animales (APRANI) tienen la premisa de cuidarlos y, gracias a la utilización de terapias alternativas, logran disminuir sus dolores de espalda y mejorar su calidad de vida.

Pecu estaba abandonado en las calles de San Martín cuando fue rescatado y creen que fue atropellado por un auto por las graves lesiones que tiene y que le impiden movilizarse.

“Estuvimos evaluándolo y lamentablemente es muy difícil que pueda volver a caminar. De todos modos, le hacemos tratamientos fisiátricos, acupuntura, masajes, electroestimulación, ejercicios con pelota para estimular el reflejo propioceptivo y todo tipo de análisis”, cuenta Isabel Minond, una de las hijas de Alicia Barreto, la veterinaria y amante de los animales que encabeza esta ONG que funciona en Moreno desde el 2006.

Pecu no está solo. Vive en una gran casaquinta en Moreno junto con 104 perros, 35 gatos, 2 caballos, 3 chanchas, 17 gallinas, 2 palomas, 2 conejos y una tortuga.

“A los animales jóvenes que llegan en malas condiciones le hacemos recuperación general, pero a los perros y gatos más viejitos les hacemos masajes con música relajante sobre alfombras y reaccionan muy bien mientras vamos preparando el ambiente. Después les elongamos los músculos y aplicamos ultrasonido en la columna que los desinflama y es analgésico”, explica Barreto, y cuenta que algunos hasta se duermen en el proceso.

La casaquinta en la que viven los animales rescatados ocupa dos hectáreas y media, y está dividida en 25 parques con árboles en los que pueden circular libremente.

“En verano les ponemos piletas de lona para que se puedan refrescar y en invierno hay una parte con estufas salamandra que calientan toda una pared para que no pasen frío”, destaca Barreto.

Este lugar es parte de un sueño que tuvo su fundadora desde muy chica, cuando en su casa empezaron a multiplicarse los animales que iba rescatando, sobre todo los más viejitos que siempre fueron su debilidad.

Con la firme convicción de ayudar a los animales y juntar fondos para poder tener su propio refugio, Alicia estudió para ser veterinaria pero la carrera no le resultó fácil.

“Yo era sensible al sufrimiento de los animales y en la facultad sufrí mucho porque las prácticas eran con animales vivos. Casi no me recibo y, cuando lo hice, no quise trabajar nunca en una clínica”, cuenta.

El dinero de su primer trabajo, en un laboratorio farmacéutico, era destinado totalmente a los animales que había empezado a rescatar en su casa de Moreno y que ya sumaban más de 30. Como en su mayoría eran viejitos, Barreto dice que su mini refugio ya era como “un geriátrico de animales”.

Luego decidió hacer un posgrado en fisioterapia veterinaria y en simultáneo se capacitó en acupuntura, con el objetivo de poder hacerle terapias a estos animales para ayudarlos a mantener su calidad de vida en sus últimos años.

Finalmente, en 2006 nació APRANI, donde los animales son atendidos por ella, otros profesionales y sus hijas que también la ayudan.

Sostener el refugio no es fácil ya que gastan más de 90 mil pesos por mes en alimento balanceado, sueldos y otros gastos. Todo es a pulmón, con la ayuda de vecinos, amigos y bajo el propio costo de Alicia.

Es por esto que a lo largo de los años han desarrollado emprendimientos, como por ejemplo un pensionado de animales para aquellos que no podían cuidarlos. “Me los dejaban de manera permanente y venían a visitarlos. Pero hay 40 que los abandonaron, nunca más volvieron, pagaron ni llamaron”, lamenta.

Para poder ayudarlos a sostener el refugio hay que contactarse con ellos a través de las redes sociales de la ONG o en la página Web www.aprani.org/donar. Necesitan mantas, colchones, pallets, alimento balanceado, elementos para mascotas y dinero.

Fecha: 16/03/2021

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