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Nota en Clarín sobre nuestro labor con perritos agresivos

Por 30 diciembre, 2021 Sin Comentarios

Compartimos la nota que nos realizaron para Clarín, en ella pudimos hablar de todo el trabajo que hacemos en Aprani para ayudar a los perritos agresivos.

Nota completa

Los perros más agresivos y el grupo de vecinos que hace terapia con ellos para reeducarlos

“No vamos a dejar que sean condenados a una segura”, afirman en la ONG APRANI. Les buscan familias para que los adopten. Cómo los ayudan.

Buscando optimizar lo que les queda de existencia y atendiendo una problemática que a priori resulta difícil de abordar, la Asociación Protectora de Animales (APRANI) de Moreno se encarga de ayudar y reeducar con terapias alternativas a perros catalogados como ‘agresivos’ para, posteriormente, tratar de conseguirles un hogar.

En el predio de dos hectáreas y media que la ONG tiene en Francisco Alvarez, en la zona Oeste del Gran Buenos Aires, 30 animales con «problemas de conducta» ya están siendo entrenados para analizar si pueden ser -o volver a ser- insertados en un ambiente doméstico.

«En ocasiones, los perros agresivos no tienen dueño y nadie los reclama, entonces van a las diferentes sedes de Zoonosis, se ponen peor de carácter y terminan siendo condenados a la eutanasia», explican en la asociación.

Y agregan: «Nosotros creemos en las segundas oportunidades y no vamos a dejar que los animales sean condenados a una muerte segura, por eso los rescatamos de las jaulas en las que vivían encerrados», explica Alicia Barreto, la médica veterinaria especialista en etología y fisioterapias que encabeza la ONG desde 2006.

La apasionada amante de los animales encontró, a raíz de su formación como profesional, una manera de intentar ‘rehabilitar’ a los perros que fueron muy maltratados desde cachorros.

Así, desde las terapias conductuales y tratamientos farmacológicos, lucha por generar un cambio en la personalidad de los caninos que presentan hostilidad a la hora de relacionarse entre ellos y con los seres humanos.

«No es que se los dopa, en absoluto. Lo que hacemos es darle medicación bajo receta archivada. La función principal es nivelar y equilibrar el nivel de los neurotransmisores cerebrales para que en el adiestramiento estén mejor preparados y sean más receptivos al aprendizaje«, explica Barreto.

Y amplía: «Generalmente son perros agresivos porque perdieron el orden jerárquico y piensan en niveles diferentes. El tratamiento consiste en redirigirlo socialmente con las técnicas y ayudados con los fármacos, que facilitan el tratamiento. Aplicamos lo que se denominan ‘terapias complementarias’«.

El tratamiento: de la homeopatía a los paseos

La aplicación de los conceptos alopáticos y las medicaciones como las feromonas más el uso de valeriana resultan beneficiosas -lexplica la especialista- para apaciguar las actitudes agresivas de estas mascotas.

Homeopatía, antroposofía e inmunoterapia juegan un papel tan fundamental como las salidas programadas con paseadores debidamente capacitados.

Para ello, utilizan un aparato que, al tirar de la correa, hace que el animal baje la cabeza. Se activa cuando gruñe o hace algo indebido.

«Cuando se le dice ‘¡no!’, con ese sistema a largo plazo aprende la obedencia. Obedece porque lo retrotrae a cuando era bebé. Si hacía algo indebido, su mamá lo zamarreaba y le ponía la cabeza al piso. Este dispositivo funciona con ese mismo mecanismo», completa la veterinaria.

Claro que para llevar adelante los procesos el predio debió ser readecuado. «El tratamiento puede durar años, y mientras tanto los perros deben estar separados para evitar peleas que podamos lamentar», comenta Carlos, el encargado del refugio.

«Los perros con problemas de conducta tienen mucha energía y necesitan espacio, no deben estar en jaulas. Por ello armamos corrales con palet y redes entre perro y perro. Suelen romperlas muy seguido y tenemos que estar comprando nuevas constantemente», agrega.

Además de los 30 animales agresivos, en el gran espacio que APRANI tiene en Francisco Alvarez conviven otros 95 perros, 30 gatos, seis caballos, cuatro chanchas, una chiva, tres conejos, 15 gallinas, una tortuga, una lechuza, dos pájaros Benteveo (o «Bichofeo») y dos palomas.

El ideal es que los peludos hostiles puedan dejar atrás esa «personalidad» para poder ser entregados en adopción. Pero no siempre se consigue ese objetivo. Entonces, desde la ONG diseñaron una alternativa.

«Les construimos un santuario porque no somos eutanásicos, no los queremos sacrificar. Decidimos que tengan un parque enorme con árboles y puedan disfrutar su vida solo con la asistencia cuando la necesiten, como en vacunaciones o desparacitaciones. Queremos que disfruten la vida en un lugar abierto, no en una jaula«, resume Barreto.

Un adoptante para Kublai

La reeducación de los diferentes perros que hay en APRANI, por lo pronto, avanza y surte efecto. Un caso puntual es del Kublai, un perro que «era peligrosísimo» pero «progresó mucho».

«Tuvo un cambio impresionante y mejoró más cuando lo pudimos liberar. Sigue con su terapia sin tomar medicación, pero continúa con los paseos. Ya está en condiciones de ser adoptado, así que vamos a elegir una persona ‘especial’. Debe venir varias veces al refugio para establecer una jerarquía, vivir solo y no tener familia. Es difícil de encontrar, pero hay personas con esos requisitos», señala la titular de APRANI.

«Estamos muy contentos con los resultados de las terapias. Hay perritos que llegaron súper agresivos y mejoraron tanto que hoy viven en parques junto a otros animales e incluso algunos consiguieron familia. Queremos continuar con nuestra labor pero necesitamos ayuda», concluye Alicia.

 

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