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Nos entrevistó el «Destape Web»: Historias que conmueven: Refugios y rescatistas de mascotas en pandemia

Por 15 junio, 2021 Sin Comentarios

Compartimos la nota que nos hicieron para «El destape Web» 

Historias que conmueven: Refugios y rescatistas de mascotas en pandemia

El Destape dialogó con la Doctora Alicia Barreto, fundadora de la asociación protectora de animales APRANI, sobre los desafíos de cuidar y rehabilitar animales domésticos dispuestos a tener una vida hogareña.

“Convivo con 55 animales en mi casa, en La Reja, que es una filial del refugio, donde hay más de 120”, cuenta la Doctora Alicia Barreto, quien dirige la asociación protectora de animales APRANI. La fundación tiene sede en Moreno, provincia de Buenos Aires, y es el hogar de muchos animales domésticos en busca de una familia que pueda darles amor y cuidados. En diálogo con El Destape, la médica veterinaria reflexionó en torno a los desafíos que implica llevar adelante un refugio en tiempos pandémicos, el incremento de casos de adopción por la cuarentena y un caso que divide a la comunidad de la medicina animal: la eutanasia.

– ¿Cómo hacés para vivir con tantos animales?

Para empezar, no estoy sola sino que me acompaña y ayuda mi esposo y mi hija. Fue todo muy paulatino. Es una quinta muy grande y tenemos gallinas, conejos, palomas, perros y muchos gatos, 25 más o menos. Ahora llegó un erizo rescatado.

– ¿Tenés socios en el refugio?

Es un proyecto mío. Desde muy chiquita soñaba con tener un refugio y una asociación protectora de animales. A los 8/9 años rescataba animalitos y los llevaba a casa. Y cuando nos excedíamos de animales había que encontrarles un hogar definitivo; desde siempre dediqué mi vida a los animales. A los 12 años ya sabía que iba a estudiar veterinaria.

– Puntualmente, ¿cuántos animales tienen esperando una familia?

De los perros, que son en total unos 110, en condiciones de adopción, el 50%. Son perros y perras jóvenes, de muy buen carácter, que realmente podrían adaptarse a una casa. Quisiera que fueran hogares grandes porque nosotros los tenemos en libertad, sin caniles. Mi casa tiene 2.000 metros y el refugio tiene 15.000 metros. O sea, es una manzana y media. Es enorme. Los animales están sueltos pero en grupos, corren, van, vienen, únicamente los más viejitos están dentro de la casa, bien calentitos.

El otro 50% no está en condiciones de ser adoptado por distintos motivos: son muy viejitos, están lisiados o son agresivos. Tenemos varios con problemas de agresividad, bajo tratamientos de conducta.

– ¿Con la pandemia se incrementaron las consultas por adopción?

La verdad es que nunca dimos tanta cantidad de animales en adopción como en el 2020. Pero también caímos en que esta pandemia podía ser una situación transitoria, razón por la que ajustamos los requisitos para dar en adopción. Investigamos qué tipo de trabajo tienen los posibles adoptantes, si después de la pandemia tienen o no la posibilidad de quedarse en casa y hacer home office. Hemos dicho que no en algunas ocasiones. Todo sea por el bienestar de las mascotas.

– Un buen seguimiento, algo que muchos refugios de adopción no aplican y buscan sacarse de encima a los animales.

Sí. En Aprani más que nada hacemos un seguimiento telefónico. Llevamos a los animales a los adoptantes para observar si realmente lo que nos dijeron en el formulario de pre adopción es verdad. Chequeamos todo.

– ¿Cómo financian el cuidado de tantos animales?

No tenemos apoyo estatal, municipal, de empresas o de privados. Todos los aportantes son personas que se enteran de nuestra tarea a través de las redes sociales, colaboran con nuestros proyectos y con el cuidado de los animales. Todo a través de transferencias bancarias y Mercadopago. Ahora, por ejemplo, empezamos a construir un lugar especial para llevar a los perritos agresivos que no responden a los tratamientos y siguen con mala conducta. La idea es hacerles un parque ellos, que vivan tranquilos. Siendo así como son es difícil soltarlos porque después muerden. La eutanasia no es en absoluto una opción para nosotros, aunque sea la opción más fácil y a la que llegan muchos refugios.

– Con respecto a la eutanasia canina, ¿reciben muchos casos de gente que los consulta por inquietudes sobre el tema?

Sí, recibimos mails y llamados telefónicos de personas que nos cuentan sobre la agresividad de sus perros. La mayor parte de los veterinarios, ante la consulta, les dicen ‘vamos a darle un sedante, que es un fármaco tipo benzodiacepina –que no tiene ningún efecto en la dosis que se aplica- y los matan. Por lo general no derivan a un etólogo, que es el encargado de administrarle un tratamiento a la mascota para que mejore su temperamento.

Ahora bien, ¿qué pienso yo de la eutanasia, en general? A veces es necesaria, cuando los animales, al igual que las personas, están cerca de la muerte y empiezan a sufrir por problemas en su cuerpo. En esos casos, como veterinaria recomiendo y efectúo la eutanasia. Se ahorra muchísimo sufrimiento para la mascota y su familia.

Para más información sobre APRANI y las formas de colaborar con la asociación y los animales que yacen ahí se recomienda visitar su página web https://aprani.org/ 

Candelaria y Moisés, dos historias emotivas de perritxs rescatadxs que buscan una familia

“A Moisés lo rescatamos hace aproximadamente 8 meses, era una radiografía caminando y tenía una lesión en la parrilla costal que le ocupaba prácticamente el 25% de su cuerpo. Se le veían todas las costillas, es decir, la lesión le había comido todo el músculo que cubre las costillas, los intercostales. Respiraba de una manera muy rara, por lo que pensé que tenía comprometido los pulmones. Actuamos y lo curamos durante varios meses hasta que la piel, el tejido y los músculos empezaron a crecerle nuevamente. Estaba muy decaído, pero paulatinamente se fue animando y se puso hermoso. Es un perrito muy simpático, bueno y sería candidato perfecto para un hogar porque se lleva bien con personas y animales”.

“La bautizamos Candelaria porque fue rescatada el 2 de febrero, día de la santa. La perrita estaba atada de tal manera que la correa le lastimaba el cuello. Flaca, en un estado lamentable. La familia decía que era agresiva, por eso la tenían atada y no se animaban a tocarla. Después de convencerlos de que la donen al refugio y de comprobar que, efectivamente, era mala, pudimos llevárnosla para tratarla. Después de varios meses logramos que Candelaria sea una santa y el proceso se revirtió al punto de no quedarle traumas de agresividad”

 

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