Notas

¿Perro adentro o perro afuera?

Uno de los paradigmas más antiguos y arraigados sobre los perros es dónde conviene que vivan los mismos. Pero realmente, ¿cuál es el mejor lugar, adentro o afuera de la casa?

Muchos de nuestros abuelos vivían en casas bajas con fondos o jardines y este era el lugar que le correspondía al perro, más aun si eran de tamaño considerable (como por ejemplo los ovejeros alemanes). Gran parte de estos no eran sacados a pasear, ya que se consideraba que tenían “espacio suficiente” para correr y realizar sus actividades. De esa manera pasaban sus vidas como un adorno más del jardín.

Hoy en día, con el crecimiento edilicio de las grandes ciudades, muchos de nuestros perros viven en departamentos a los cuales se han adaptado con gran éxito, aunque muchas veces nos encontramos con perros que aún viven en patios, jardines, terrazas y balcones. Ahora, la pregunta es: ¿cuál es el problema de que los perros vivan afuera de nuestras casas?

El vivir fuera del lugar habitual donde está la familia, en muchos perros trae aparejado un trastorno de ansiedad al que se lo define como ansiedad por barrera.

La explicación es sencilla, el perro es un animal gregario (vive en grupos), cuando adoptamos un perro nosotros pasamos a ser su nueva jauría o grupo social.

Los perros por naturaleza tratan de no alejarse demasiado en tiempo y distancia de su grupo ya que el mismo le asegura su supervivencia (seguridad, alimento, refugio, etc.)

El permanecer solo durante largos periodos de tiempo, y en forma crónica, produce  estrés en el perro que tiende a canalizarse de diversas formas, entre ellas: rotura de objetos, ladridos, aullidos, micción más frecuente, hacer pozos, correrse la cola, excesiva excitación ante el contacto con el dueño, etc.

Varias personas nos han llamado por este problema, sobre todo de algunas zonas en particular donde estos casos tienen más incidencia (countries y zona norte del Gran Buenos Aires).

El tratamiento es relativamente sencillo: el perro debe ser incorporado al hogar y comenzar a compartir mayor cantidad de tiempo con la familia.

El problema radica en que, como el perro no está acostumbrado a estar dentro de la casa, comienza a hacer travesuras y destrozos, con lo cual termina otra vez fuera del hogar. Es ahí donde la ayuda de un veterinario etólogo nos es de gran utilidad. El nos dirá cómo y en qué forma el perro deberá incorporarse a la convivencia dentro del hogar.

Dentro de las pautas que nos ayudarán a incorporar al perro a nuestro hogar son:

  • Sacar a pasear al perro todos los días (la actividad física y la estimulación mental serán bases fundamentales del tratamiento)
  • Enriquecimiento ambiental dentro de la casa con juguetes y huesos para masticar y entretener al perro
  • Obediencia básica (uso de collar y correa para enseñar pautas dentro de la casa)
  • En los casos que sea conveniente se utiliza medicación ansiolítica.

 

Este es uno de los problemas de comportamiento que presenta uno de los pronósticos más favorables si el dueño comienza a entrar al perro a la casa y a compartir con él más momentos juntos.

Es muy importante tener esto en cuenta a la hora de adquirir una mascota ya que muchos, cuando el perro crece, no lo quieren dentro de la casa por distintas causas (porque es grande, pierde pelo, es baboso, torpe, no se porta bien, entre otros).

Los perros son animales sumamente sensibles, sufren la soledad muchísimo y someterlos a una vida de aislamiento es una de las peores cosas que les podemos hacer.

Entonces, a la hora de adoptar un perro tengamos en cuenta que es mucho más importante el tiempo y la paciencia que podremos dedicarle a él y su educación que el espacio que tengamos para él.

 

Mariel M Guy e Ignacio Ojeda Bonillo                                                                                                                            

Veterinarios y adiestradores caninos     

Facultad de Cs. veterinarias – UBA       

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